Mujeres detrás de la cámara

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Barbra Streisand

“En la música ser una mujer está bien, pero si quiero dirigir estoy entrando en un mundo donde reinan los varones”, así sentenció Barbra Streisand, reconocida actriz con comprobadas destrezas para el canto y la dirección. Considerada la solista que más discos ha vendido en Estados Unidos, la protagonista de Ha nacido una estrella es una de las grandes ignoradas por la academia cinematográfica de su país, pues dos de sus más reconocidas creaciones: Yenti y El príncipe de las mareas recibieron en su momento numerosas nominaciones al Óscar, excepto la de mejor dirección. La razón, argumentan los entendidos en la materia: Barbra es mujer y con mucho carácter.

La dirección del cine es un área liderada por hombres; sin embargo, el papel de las mujeres detrás de la cámara no es nuevo ni menos calificado. Desde el cine mudo hasta el presente son muchas las damas que se han abierto paso en la industria para mostrar sus historias que, bueno es acotar, no siempre son feministas.

Artículos especializados señalan que la pionera fue la francesa Alice Guy-Blaché, quien dirigió su primer filme titulado La fée aux chaux en 1896. Otros, por su parte, indican que la primera directora de cine se llamó Lois Weber, dirigió alrededor de 150 películas; su debut fue en 1911 y estuvo activa durante la época dorada del cine mudo, pero a pesar de su éxito, la industria le dio la espalda cuando se divorció del también director Phillips Smalley.

LOIS WEBER

Hasta la fecha solo una mujer ha ganado el Óscar como mejor directora, Kathryn Ann Bigelow, por Zona de miedo (2009). Los expertos señalan que uno de los mayores problemas es que la industria se centra más en la diversidad étnica que en la de género, no es muy afecta a la mirada femenina en el cine y considera que si una mujer dirige incorporará más personajes femeninos en su historia.

Pese a toda esta realidad, el aporte de las mujeres al cine ha sido clave tanto frente a la cámara como detrás de ella. La ruptura con la tradición, la búsqueda de nuevos esquemas y temáticas que las igualaran al género masculino, y finalmente la innovación estética de cada una dan cuenta de su importancia en el desarrollo del séptimo arte.

Margot Benacerraf (Venezuela, 1926)

MargotBenacerraf

Probablemente la cineasta nacional más valorada. Es pionera del séptimo arte en Venezuela. En sus documentales Reverón (1952) y Araya (1958) Benacerraf supo capturar con maestría la vida del pintor de la luz y los pescadores de las salinas orientales y con Araya obtuvo el Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes. De personalidad rebelde, la directora rompió las reglas sociales de su época y experimentó la vanguardia cinematográfica, algo que incluso los hombres no se atrevieron a hacer. Fundó la Cinemateca Nacional, formó parte de la directiva del Ateneo de Caracas y con el apoyo de Gabriel García Márquez creó Fundavisual Latina.

Agnés Varda (Bélgica, 1928)

Considerada “la abuela de la Nueva Ola”, fue la única mujer representante de esta vanguardia francesa. Pionera del cine feminista, comenzó su particular propuesta fílmica con la película La pointe courte (1954) y Cleo de 5 a 7 (1961). Además de la ficción ha realizado documentales, el realismo social es uno de los aspectos característicos de sus obras. Sus cintas se caracterizan por la experimentación y la han llevado a obtener condecoraciones como la Legión de Honor, el Premio René Clair y el Mayahuel de Plata. Su creación más reciente, Las playas de Agnés, fue realizada en 2008. “Encuentro la energía en el placer que provoco y en la suerte de tener, a mi edad, todavía algo de fuerza e inspiración”, declaró.

Lina Wertmüller (Italia, 1928)

Lina Wertmüller
Directora, guionista y actriz, esta italiana fue asistente de dirección del maestro Federico Fellini en la cinta 8½, lo que le dio prestigio y conocimientos para aventurarse a llevar el mando en sus propias películas. La primera de ellas fue I basilischi (1963), en la cual plasmó la vida del sur de Italia. Su carrera está llena de reconocimientos, de hecho fue la primera mujer nominada al Óscar como mejor directora. Pasqualino siete bellezas (1976) es su cinta más aclamada y la más recordada hasta la fecha.

Jane Campion (Nueva Zelanda, 1954)


Aunque su carrera la ha desarrollado en Australia y Estados Unidos, Jane Campion pasó a la historia como la directora neozelandesa más conocida en todo el mundo. Su trabajo para impulsar el cine hecho por mujeres es importante, es la única mujer que ha ganado el máximo galardón del Festival de Cannes, por lo que en 2014 presidió el jurado de la prestigiosa muestra francesa y se ganó el apoyo de grupos feministas. El piano (1993) es su obra más conocida internacionalmente, le valió una nominación al Óscar que finalmente se llevó Steven Spielberg.

Samira y Hanna Makhmalbaf (Irán, 1980 y 1988 respectivamente)

Hanna Makhmalbaf

Hijas del director y activista de los derechos humanos iraníes, Mohsen Makhmalbaf, Samira y Hanna crecieron rodeadas de cámaras, guiones y estrategias de producción; toda la familia está dedicada al cine, por lo que la incursión de estas creadoras en el séptimo arte fue de manera natural y a muy temprana edad.

Samira pertenece al movimiento Nueva Ola del cine iraní, debutó a los siete años en una película de su padre y su primer largometraje, La manzana, lo dirigió a los 17 años; éste concursó en el Festival de Cannes y le valió el reconocimiento como la concursante más joven de la muestra.

Hanna también debutó a los siete años como actriz y a los ocho comenzó a estudiar cine en la academia de su padre, a esa edad realizó un cortometraje aclamado en el Festival Internacional de Cine de Locarno, en Suiza. Su primer largometraje, Buda explotó por vergüenza (2007), fue galardonada en los festivales internacionales de cine de Berlín y San Sebastián. En su creación más reciente, Green days (2009), la joven directora denuncia las violaciones de los derechos humanos en su país.

Cine Jardín se une a la celebración del Día Internacional de la Mujer con esta pequeña lista que revela la grandeza de la fuerza femenina en el séptimo arte.

Por Luisana De Sario
@LuisanaDeSario