María Alejandra Vera ofrece esparcimiento gratuito al aire libre en el suroeste de Caracas

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Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/%E2%80%9Ces-necesario-que-hagamos-un-poquito-mas-por-pais-y-ciudad%E2%80%9D/

“Es necesario que hagamos un poquito más por el país y la ciudad”

Funciones de películas al aire libre, correr por las calles y reunirse a compartir literatura son las excusas con las que desde hace dos años María Alejandra Vera, presidenta fundadora de la Fundación Cine Jardín, toma junto a otras personas espacios públicos de una parte del suroeste de la capital. Ofrecer mensualmente la programación es un trabajo que a la gestora cultural le ocupa las 24 horas del día, pero lo hace con la convicción de vivir en un lugar mejor.

“Estamos en un momento en que es necesario hacer un poco más. Los venezolanos, aparte de que trabajemos, paguemos los impuestos y creamos que somos muy correctos, creo que es necesario que hagamos un poquito más por el país y la ciudad. Es necesario ser más participativos, en vez de quejarnos de las cosas que no pasan, es necesario hacer que pasen”, afirmó.

Vera recomienda que antes de quejarse porque un bombillo esté apagado en la calle, es mejor llamar para ver si alguna institución lo arregla: “Es muy cómodo y muy sencillo quedarse mirando los toros desde la barrera y no hacer absolutamente nada. Ser parte de la ciudad significa también darle un cariñito y esta es mi forma de aportarle algo”.

María Alejandra Vera pensó que la iniciativa de llevar cultura y espacios lúdicos al oeste de Caracas “iba a ser sencillo” y que “sería solo un hobby”, pero se equivocó, porque esto requiere una “dedicación bárbara”.

Agradeció que desde el principio ha contado con el apoyo de los medios, que desde el primer día se acercaron a sus convocatorias. “Si los medios vienen, algo estoy haciendo bien”, pensó.

No obstante, Vera critica que el oeste de la ciudad es “muy apático” y que pareciera “no estar acostumbrado a actividades”, porque a las personas “les da miedo salir”. Esta fue una de las principales barreras que se debieron superar en los primeros llamados.

Dos años después de exhibir películas, correr por las calles y convocar al club de lectura, se han logrado reunir hasta 500 personas en una proyección en la Hacienda La Vega, y el promedio de asistencia de este año es de 200 personas por función, estima.

“En la primera proyección fueron 60 personas. La primera proyección fue con lluvia y con una final de fútbol, fue mucha gente. Ya no hago más actividades cuando haya fútbol ni Día del Padre porque son días sagrados, aunque va gente”, reconoció.

CURIOSIDADES

A Vera le parece curioso que a las actividades que organiza “viene gente del Este” de Caracas, particularmente, porque no se diseñan los encuentros para el público de otros municipios metropolitanos. ¿Y qué los atrae además de la función? “Más que la película, porque llegan sin saber que se va a presentar, vienen por la sensación de estar viendo una película al aire libre, en contacto con la naturaleza, el poder hacer algo diferente e hice una mediana encuesta en las redes, y me decían que venían por seguridad”.

“Ohhh y ¿cómo saben o creen que hay seguridad?”, comentó entre risas la fundadora de Cine jardín, que luego de aquella encuesta buscó la colaboración de los cuerpos de seguridad, para que acompañaran las actividades. “Me da miedo de que lleguen y pase algo, porque las puertas están abiertas, es un sitio tan grande (la Hacienda La Vega). Por eso, me dije, vamos a cumplir efectivamente lo que la gente siente, que haya seguridad”, amplió.

María Alejandra Vera insiste en que el verde, el jardín, el poder estar en un espacio público es lo que realmente ha hecho exitosa su propuesta de cine al aire libre. Está convencida de que la “gente necesita los espacios públicos, no lo saben cuánto hasta que los tienen”, por ese mal hábito de una parte de las caraqueñas y los caraqueños de frecuentar centros comerciales, encerrarse en su casa y “quizá ir a un cine para divertirse”.

“El uso de los parques, las plazas y los espacios públicos, mezclados con cualquier otra cosa es magia”, advierte.

DE CALIDAD

Para la selección de las películas, explica Vera, trabaja en conjunto con las misiones diplomáticas que hacen vida en Venezuela y con los institutos culturales que programan festivales de séptimo arte nacional e internacional. Así, Cine jardín presenta filmes de los festivales de cine Europeo, Francés, Alemán, Italiano o de Estados Unidos. También ciclos de cortometrajes, de documentales y producciones venezolanas.

“Este año nos quedan pendientes un par de festivales más: el Euroscopio, el Festival de Cine Judío, el de Estados Unidos Independiente y el de Caracas, si lo hacen. Adicionalmente, completamos nuestra propuesta con películas infantiles de las embajadas de España, Argentina, algunas que pedimos a México y películas venezolanas”, enumeró.

Las proyecciones permanente se realizan dos veces al mes en la Hacienda La Vega, con entrada libre y el público debe llevar sus sillas o una manta para sentarse en el piso. Ocasionalmente, las funciones se realizan en otros espacios.

“Siempre tratamos de tener un jardín, que la gente se pueda sentar, llevar sus sillas”, acotó Vera.

PARA EL OESTE

Más recientemente, Cine Jardín amplió su campo de acción y organizó una de las presentaciones de la Fiesta de la Música 2015 auspiciada por la Embajada de Francia en el Parque La Paz. La gestora cultural está empeñada en llevar “actividades para el oeste de la ciudad, cualquier cosa que se pueda traer”.

Para esta “caraqueña, caraqueña, nacida en Barquisimeto”, el municipio Libertador es “inmensamente grande” y advierte que muchas de las actividades de esparcimiento que se ofrecen se quedan en el centro y en el Bulevar de Sabana Grande.

Solo el “oeste es Catia, nosotros estamos en el suroeste y Caricuao es como una ciudad completa. Hacia este lado de la ciudad efectivamente tenemos espacios, porque tenemos parques y plazas maravillosas para hacer actividades todo el tiempo, pero tenemos carencia de esas actividades culturales, de entretenimiento, deportivas, inclusivas y de calidad, que la gente diga: esto es diferente, esto no lo conozco, estoy aprendiendo algo nuevo”.

ENTRE HOJAS

La propuesta cultura de María Alejandra Vera incluye un club de lectura, Pasa la hoja, un grupo de personas más reducido que el que convoca Cine Jardín, para conversar exclusivamente sobre autoras y autores venezolanos. La idea es la misma, sacar a la gente de sus casas.

“Es un grupo que crece siempre, que se mantiene alerta y que tiene un trabajo distinto, porque tienen que leerse los libros que seleccionamos para venir al encuentro con el escritor, los últimos sábados de cada mes”, expresó.

Para los encuentros, tratan de conseguir un libro que “tenga un buen precio –es el reto de este año–” con la promesa de conocer a la autora o el autor próximamente, ese es “el gancho”.

Vera aclara que no es especialista en literatura venezolana y que trata de asesorarse en cada actividad que programa en Pasa la hoja con los libreros, los críticos y los resultados de las premiaciones. Los encuentros se han realizado en diversos espacios verdes, aunque la organizadora tiene la intención de hacer las próximas reuniones en el Parque La Paz, donde la alcaldía de Caracas inició un proceso de recuperación del lugar.

En las actividades literarias participan las y los habitantes del suroeste, así como de otros municipios que fueron por una autora, un autor o un libro particular “y se quedaron para siempre”. El público valora la oportunidad de que las escritoras y los escritores les firmen sus libros.

Pese a que en varias ocasiones a las y los integrantes del club les ha desagradado el libro seleccionado, María Alejandra Vera sostiene que las personas cambian de opinión al conversar con la autora o el autor. “He aprendido que todos los libros tienen algo de su escritor. Dejan sus partes, su alma y es muy sabroso enterarse”, afirmó.

Jacqueline Goldberg, Mónica Montañés, Eduardo Sánchez Rugeles, José Pulido y Leonardo Padrón son algunas de las invitadas y algunos de los invitados de Pasa la hoja.

“Lo menos que hablamos en los encuentros es de política, solo hablamos de los libros y eso es muy sabroso”, aseveró la gestora cultural.

PASO A PASO

María Alejandra Vera también invita a vivir la ciudad en cada centímetro con una agrupación de personas que están dispuestas a correr. La iniciativa llevó en principio el nombre de Runners Montalbán, pero consideró que era “muy sectario” y cambió la denominación a Runners Oeste y desde el “el día uno, había gente de todas partes: La Vega, Antímano, del centro”.

“Este es uno de mis proyectos más interesantes y es al que más fe le tengo, porque el entrenamiento de los corredores es semanal, porque son fanáticos, los corredores tienen que entrenar al menos tres días por semanas y el domingo. Con ellos, he logrado hacer entrenamientos nocturnos, acompañados por la policía. Esto hace que la gente salga aún sin ser corredor, porque saben que martes y jueves los runners salen a correr de 7:00 a 9:00 pm”, precisó la promotora, que no se considera exactamente una corredora.

Paraíso, Montalbán y Vista Alegre es parte de la zona que recorre Runners Oeste. También se realizan rutas por diversos lugares con salida desde el suroeste de Caracas.

“Lo gracioso del grupo es que han entendido que estamos haciendo un trabajo social, un trabajo por la comunidad”, subrayó.

MUY LOCAL

Aunque María Alejandra Vera nació en el estado Lara, llegó muy pequeña a la capital y siempre ha vivido en el suroeste de la ciudad, una localidad a la que se siente muy unida. “Quiero comprar un apartamento y pienso en el este, pero no quisiera mudarme (de la zona), porque no podría trabajar en la comunidad sino estoy en ella”, comentó.

Para llevar a cabo sus proyectos culturales, esta promotora ha tenido que pagar los gastos mínimos pese a que cuenta en muchas oportunidades con el apoyo de personas o empresas que le brindan lo necesario o su patrocinio.

“Yo sí estoy comprometida con darle actividades a la comunidad, yo le digo a la gente que me fastidie a ver que se ocurre. Lo difícil siempre es que la gente vaya y participe, el dinero no es lo más difícil”, asentó.

Vera está convencida de que “se puede hacer cultura, se puede hacer trabajo social sin morir en el intento, se puede vivir del trabajo social y la cultura si uno sabe ser un buen administrador, un buen gestor”.

T/ Várvara Rangel Hill
F/ Héctor Lozano-Archivo CO